Por qué invertir (tiempo, dinero y esfuerzo) en educación continua

Curso Corrección de Estilo

Escribo en fin de semana y aprovechando el impulso que ha surgido tras dedicar unas horas de estudio al curso de corrección de estilo de Cálamo & Cran. Como os podréis imaginar, solo consigo dedicarle tiempo los fines de semana y con mucho esfuerzo.

Los temas de esta reflexión: la educación continua, las ganas de comerse el mundo en un instante y cómo reunir las fuerzas para hacerlo incluso cuando tenemos que conjugarlo con el ritmo de la vida moderna y el trabajo de traductor freelance; sin olvidar, que además de profesionales tenemos un montón de otras funciones en la vida como ser madre, esposa, amiga, ser humano falible… a las que también hay que dedicar tiempo y esfuerzo.

En mi opinión, todo profesional y, en particular, quienes estamos embarcados en la aventura freelance, debemos tener como prioridad la inversión en educación continua. Para mí, más que una inversión monetaria, es una inversión a nivel temporal y motivacional. Es una inversión que conlleva algo de renuncia. Renuncia a pasar una tarde de domingo en familia, en el cine o frente a la tele viendo series, capítulo tras capítulo en Netflix. Renuncia a aceptar todos los trabajos que te envíen. Renuncia a quedarse en la comodidad que proporciona el flujo imparable de trabajo de los clientes de siempre. Renuncia al conformismo y a la zona de confort personal. Renuncia a todas estas cosas a cambio de aprender y progresar.

Porque sé que todo esto no es nada fácil, y que lo estoy experimentando en carne propia, he querido escribir este artículo para recordarnos, queridos colegas, que no debemos «dormirnos en nuestros laureles». No podemos hacerlo. Debemos seguir aprendiendo y mejorando como profesionales, aunque el precio sea alto.

  1. En primer lugar, es esencialhacerse conscientes de esta necesidad. Es vital embarcarnos en la formación continua para seguir especializándonos, tomar cursos que nos vayan recordando lo olvidado, que nos abran puertas a nuevos campos, que nos ayuden a seguir creciendo y a entregar más calidad a nuestros clientes.
  2. En segundo lugar, tenemos queanalizar nuestra situación actual, los clientes que tenemos, la demanda más fuerte que recibimos, las necesidades del mercado, y nuestros gustos y motivaciones para poder decidir qué cursos de formación continua tomar.
  3. Habiendo resuelto los pasos uno y dos, debemosdefinir qué prioridad tenemos para, finalmente, lanzarnos a buscar la oferta de cursos que existe. Por ejemplo, yo este año decidí que era esencial adquirir conocimientos de corrección y ahondar en cuestiones de marketing porque mi trabajo principal es la traducción creativa en publicidad y porque mis clientes me piden mucho trabajo de revisión que quiero hacer cada vez mejor. Sé que hay muchas cosas más que necesito aprender: quizá conocer más a fondo alguna herramienta de software, quizá enterarme más de lo que es el SEO, quizá profundizar en otra especialidad de traducción que sea muy requerida por los clientes y en la que me sienta un poco floja; sin embargo, como el tiempo escasea, tenemos que priorizar.
  4. Buscamos entonces la oferta de cursos. Analizamos precios, modalidades, carga horaria, prestigio y calidad de la institución educativa y escogemos. Mi propuesta es que nos propongamos realizar al menos tres al año. Para que tengáis algunos recursos muy valiosos de la oferta académica actual, os dejo esta entrada del blog 20.000 Lenguas en el que colaboro como autora invitada, publicada por Olga hace unas pocas semanas. Digo «al menos tres» y sé que suena poco, pero quienes somos freelance, y además tenemos la dicha de ser padre o madre y llevamos este frenético ritmo de vida, sabemos que puede ser incluso demasiado. Al final hay años en los que con dificultad logramos estudiar y superar uno de estos cursos. Pero mi recomendación es no dejarlo. No permitirse dejar pasar un año sin tomar al menos un curso que nos aporte algo nuevo, que nos abra nuevos horizontes o que nos recuerde cosas que teníamos un poco oxidadas.

¿Qué se gana al hacer este esfuerzo, esta inversión y estas renuncias? Solo puedo hablar desde mi experiencia, pero os puedo asegurar que se gana mucho. En primer lugar, lo obvio, ganamos conocimiento. También ganamos recursos para seguir aprendiendo y ahondando en los temas que nos interesan. Ganamos nuevas amistades y contactos. Podemos ganar nuevos clientes. Hace un año, tomé un curso en línea y, poco tiempo después, mi tutora me recomendó con un cliente que necesitaba localizar videojuegos para el mercado mexicano. Hace más de dos años, tomé un curso de ortotipografía con Jorge de Buen y no solo resolvió dudas que siempre había tenido sino que me abrió la puerta a todo un mundo que desconocía pero que necesitaba encontrar: el mundo del español correcto y la relevancia de aprender a escribir bien. Finalmente, lo más positivo que encuentro en mantener este esfuerzo en la educación continua, es que siempre que estudio me acuerdo de que hay tanto por descubrir, que hay tanto por mejorar y que, aunque a veces me causa incluso ansiedad pensar en todo lo que quisiera leer y aprender y el poco tiempo que tengo para ello, cualquier pequeño esfuerzo que haga por mejorar valdrá siempre la pena y en última instancia se verá reflejado tanto en el éxito profesional como en el personal.

Así que, ánimo y a seguir estudiando, queridos colegas.

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